Sólo hace falta una sonrisa

Los niños canarios dibujaron aquello que les hacía reír. Cada una de esas sonrisas llegó en forma de cartel a una frutería de la península. Los clientes podían enviar postales agradeciendo a ese niño su dibujo. Intercambio de sonrisas, de palabras bonitas y de viajes, porque entre los niños sorteamos viajes para ir con sus familias a un parque de atracciones en la península, y entre los clientes, también con sus familias, a las Islas Canarias.